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¿Qué hacer en verano en Jaca y alrededores?

Jaca es un destino conocido por la cantidad de deportes de invierno que ofrece, pero no te creas que su oferta de ocio es menor en verano. Jaca y su entorno ofrecen muchísimas cosas que hacer para que te vuelvas a casa con los mejores recuerdos de un verano único. 

El verano transforma el Pirineo Aragonés en un auténtico paraíso para quienes buscan naturaleza, aventura, gastronomía y pueblos con encanto. Si estás buscando qué hacer en verano en Jaca, has llegado al lugar adecuado.

Jaca es mucho más que una ciudad histórica. Es la puerta de entrada a algunos de los paisajes más espectaculares del Pirineo y el punto de partida perfecto para descubrir valles, ibones, cascadas, monumentos románicos y actividades para toda la familia.

Tanto si vienes un fin de semana como si pasas una semana de vacaciones, aquí encontrarás planes para todos los gustos.

¿Por qué visitar Jaca en verano?

Durante los meses de verano, las temperaturas son mucho más agradables que en otras zonas de España. Mientras en muchas ciudades el termómetro roza o supera los 40 °C, en Jaca puedes disfrutar de días cálidos y noches frescas, perfectas para descansar.

Además, la oferta de actividades es enorme: senderismo, rutas en bicicleta, barrancos, visitas culturales, mercados, festivales, terrazas con vistas y algunos de los paisajes naturales más bonitos de Aragón.

Si buscas un destino donde combinar descanso, naturaleza y aventura, Jaca es una apuesta segura. 

15 planes imprescindibles para disfrutar del Pirineo Aragonés

1. Pasear por el casco histórico de Jaca

Recorrer el casco histórico de Jaca es la mejor forma de empezar a descubrir la ciudad. Sus calles peatonales invitan a pasear sin prisas mientras descubres siglos de historia, monumentos únicos y plazas llenas de ambiente donde hacer una pausa para tomar algo.

La visita suele comenzar en la Catedral de San Pedro, considerada la primera gran catedral románica construida en España y uno de los edificios más importantes del Camino de Santiago. En su interior se encuentra el Museo Diocesano de Jaca, reconocido por albergar una de las mejores colecciones de pintura mural románica de Europa.

Continúa el paseo por la calle Mayor, el corazón de la ciudad, donde encontrarás comercios tradicionales, cafeterías, heladerías, restaurantes y el Ayuntamiento, cuya fachada renacentista merece una parada.. Muy cerca se sitúan la Plaza de Biscós y la Plaza Ripa, dos de los rincones con más ambiente durante el verano, especialmente al caer la tarde.

No dejes de acercarte a la Torre del Reloj, también conocida como la antigua cárcel, uno de los edificios civiles más emblemáticos de Jaca.

Si te gusta el arte, merece la pena visitar la Iglesia de Santiago, otro de los templos históricos de la ciudad y muy vinculada al paso de los peregrinos del Camino de Santiago.

Y, por supuesto, dedica un rato simplemente a disfrutar del ambiente. En verano las terrazas se llenan de vida, es habitual encontrar pequeños mercados, conciertos al aire libre y actividades culturales que hacen que siempre haya algo que ver. Pasear por el centro histórico de Jaca no consiste solo en visitar monumentos, sino en dejarse llevar por una ciudad que combina historia, gastronomía y ese ambiente pirenaico que enamora a quien la visita.Hay muchas formas de conocer Jaca, pero pocas tan agradables como perderse por su casco histórico. No hace falta seguir un recorrido concreto; lo mejor es caminar sin prisa, mirar hacia arriba de vez en cuando y dejar que la ciudad te vaya sorprendiendo. Entre calles peatonales, plazas con terrazas y edificios centenarios, enseguida entiendes por qué es uno de los lugares con más encanto del Pirineo.

 

Uno de los primeros lugares que merece una parada es la Catedral de San Pedro, considerada la primera gran catedral románica de España. Aunque ya impresiona desde el exterior, si tienes tiempo te recomendamos entrar para visitar el Museo Diocesano, donde se conserva una extraordinaria colección de pinturas murales románicas procedentes de pequeñas iglesias del Pirineo.

 

Desde allí puedes continuar hacia la calle Mayor, la arteria principal de la ciudad. Es una de esas calles en las que siempre hay ambiente: tiendas de toda la vida, cafeterías, heladerías y restaurantes donde sentarse un rato. Muy cerca se encuentran la Plaza Biscós y la Plaza Ripa, dos puntos de encuentro muy animados durante el verano, especialmente cuando cae la tarde y las terrazas empiezan a llenarse.

 

Otro edificio que suele llamar la atención es la Torre del Reloj, conocida antiguamente como la cárcel de Jaca. Es uno de los edificios civiles más antiguos de la ciudad y forma parte de esos rincones que muchas veces pasan desapercibidos si no sabes su historia.

 

Si te interesa el patrimonio, también merece la pena acercarse hasta la Iglesia de Santiago, ligada desde hace siglos al paso de los peregrinos del Camino de Santiago y uno de los templos con más historia de Jaca.

 

Y cuando hayas visto los monumentos más importantes, haz lo mismo que hacemos muchos jacetanos: simplemente disfruta del ambiente. Tómate un helado, siéntate en una terraza o pasea sin rumbo por sus calles. En verano casi siempre hay alguna exposición, un mercado, música en directo o alguna actividad en la plaza. Al final, lo mejor del casco histórico de Jaca no son solo sus monumentos, sino la vida que se respira en cada rincón.

2. Visitar la Ciudadela de Jaca

Si le preguntas a cualquier jacetano qué es lo primero que no puede perderse alguien que visita la ciudad, seguramente te dirá la Ciudadela. Da igual las veces que hayas pasado por delante: sigue impresionando verla aparecer detrás del foso con esa forma de estrella tan característica.

Su nombre oficial es Castillo de San Pedro y empezó a construirse a finales del siglo XVI por orden de Felipe II para reforzar la frontera con Francia. Lo curioso es que nunca llegó a sufrir un gran asedio, así que hoy podemos verla prácticamente igual que hace más de 400 años, algo que no ocurre con muchas fortalezas de este tipo.

Si solo vas a verla por fuera ya merece la pena acercarse, pero nuestra recomendación es entrar. Las visitas guiadas recorren los antiguos polvorines, los túneles, los baluartes y otras estancias militares mientras explican cómo vivían los soldados destinados aquí. 

Y luego están los habitantes más famosos de la Ciudadela: los ciervos del foso. Si viajas con niños, seguramente serán ellos quienes se lleven todas las fotos. 

Te recomendamos visitarla después de pasear por el centro de Jaca, que está a apenas unos minutos andando. 

fuerte militar amurallado con un puente y un foso

3. Paintball, Humor Amarillo y Bubble Soccer

Si además de conocer el Pirineo te apetece pasar un rato diferente con amigos, en familia o en grupo, en Ocioroel, dentro de las instalaciones de El Arrebol, encontrarás actividades para todas las edades. 

Una de las actividades estrella es el Paintball, perfecto para liberar adrenalina mientras compites por equipos en un escenario preparado para la acción. Si buscas algo más desenfadado, el Humor Amarillo garantiza risas desde el primer minuto con nuestra carrera de obstáculos. Y para quienes quieren probar algo diferente, el Bubble Soccer convierte un partido de fútbol en una experiencia completamente distinta, ya que los jugadores llevan enormes burbujas hinchables que provocan choques, caídas y situaciones tan divertidas como inesperadas.

Son actividades ideales para despedidas de soltero, cumpleaños, grupos de amigos, campamentos, empresas o familias con niños mayores. 

personas jugando dentro de unas pelotas gigantes sobre el césped

4. Día de piscina y barbacoas en Jaca

Verano es prácticamente un sinónimo de barbacoa, y es que no sabemos qué nos pasa, pero en cuanto sale un rayo de sol a todos nos encanta estrenar la temporada de buenas brasas en mejor compañía. En nuestro edificio de barbacoas, al lado de la piscina y del bar de la piscina, podrás disfrutar de unas brasas con vistas y descansar con una copa en nuestra terraza chill out. 

Nos preguntáis mucho sobre la posibilidad de reservar las barbacoas sin estar alojados en el camping y sí, se puede adquirir una entrada que da derecho al disfrute de todas nuestras instalaciones (piscina, barbacoas, zona infantil…) Para ello, puedes llamar al 974 57 95 57 o enviar un mail a info@campingelarrebol.com.

 
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5. Subir a la Peña Oroel

Si hay una montaña que identifica a Jaca, esa es la Peña Oroel. Su inconfundible silueta se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. Desde prácticamente cualquier rincón de Jaca la verás alzar sus más de 1.700 metros de altura, invitando a descubrir uno de los miradores más espectaculares de la zona.

La excursión hasta la famosa cruz de Peña Oroel es una de las rutas más populares del verano. La puedes comenzar desde el Parador de Oroel, donde hay un amplio aparcamiento. Desde allí parte un sendero bien señalizado que asciende entre un bonito bosque de pino y haya hasta la cima. Son aproximadamente 3 kilómetros de subida (unos 6 km ida y vuelta), con un desnivel cercano a los 600 metros, por lo que puede realizarla cualquier persona con una condición física mínima y acostumbrada a caminar por montaña.

Si prefieres hacer una ruta más larga, puedes aparcar en Barós, un bonitos pueblo que descansa a las faldas del Monte Oroel. Desde la parte de arriba del pueblo sale un sendero que lleva primero hasta el Parador de Oroel y después hasta la cima.

La recompensa llega al alcanzar la gran cruz metálica que corona la cima. Desde allí las vistas son sencillamente impresionantes: Jaca queda a tus pies y, en los días despejados, es posible contemplar gran parte de la Jacetania, la Canal de Berdún e incluso numerosas cumbres del Pirineo. 

6. Visitar el Fuerte de Rapitán

Dominando Jaca desde lo alto de una colina se encuentra el Fuerte de Rapitán, una antigua fortaleza militar construida a finales del siglo XIX como parte del sistema defensivo de la frontera con Francia. Aunque nunca llegó a utilizarse con fines bélicos, su ubicación estratégica lo convierte hoy en uno de los mejores miradores de la ciudad y del Pirineo.

La subida hasta el fuerte ya merece la pena por sí sola. Puedes llegar en coche o hacerlo caminando desde Jaca. Una vez arriba, disfrutarás de unas vistas panorámicas espectaculares de la ciudad, la Peña Oroel y buena parte de la comarca de la Jacetania. Es un lugar especialmente bonito al atardecer, cuando la luz ilumina las montañas y Jaca comienza a encenderse poco a poco.

7. Visitar las Cuevas de las Güixas

A solo diez minutos de Jaca, en la localidad de Villanúa, se encuentran las Cuevas de las Güixas, una de las visitas más curiosas para hacer en verano, especialmente si buscas una alternativa para los días de mucho calor o si el tiempo no acompaña. Estas cuevas de origen kárstico fueron moldeadas durante miles de años por la acción del agua y hoy pueden recorrerse mediante visitas guiadas que permiten descubrir impresionantes salas, estalactitas, estalagmitas y un río subterráneo que todavía atraviesa parte de la cavidad.

Además de su valor geológico, las Cuevas de las Güixas están rodeadas de numerosas leyendas. Su nombre hace referencia a las antiguas “güixas” o brujas, ya que se dice que en este lugar se celebraban aquelarres durante la Edad Media. Y si te quedas con ganas de seguir explorando, Villanúa también ofrece varias rutas sencillas por los alrededores y un agradable ambiente de montaña para completar la jornada.

8. Descubrir la Estación Internacional de Canfranc

A solo 20 minutos de Jaca se encuentra uno de esos lugares que sorprenden incluso a quien ya lo ha visto en fotografías. La Estación Internacional de Canfranc no es solo uno de los edificios más emblemáticos del Pirineo aragonés.

Se inauguró en 1928 con la intención de convertirse en la gran puerta ferroviaria entre España y Francia. Durante años fue un punto estratégico por el que pasaban viajeros y mercancías de ambos países. 

El paso del tiempo no fue especialmente amable con ella. El tráfico ferroviario fue disminuyendo y el edificio quedó prácticamente abandonado durante décadas. 

Hoy la imagen es muy diferente. Después de una profunda rehabilitación, la antigua estación luce prácticamente como en sus mejores años y se ha transformado en uno de los grandes atractivos turísticos del Pirineo. Parte del edificio alberga un hotel de lujo, mientras que el resto del entorno se ha recuperado para que cualquiera pueda pasear tranquilamente entre antiguas vías, vagones históricos y espacios que recuerdan la importancia que tuvo este lugar.

Mi consejo es que no te limites a hacer la típica foto de la fachada. Camina sin prisa por toda la explanada, hay paneles que cuentan la historia de la estación y todavía se conservan numerosos elementos ferroviarios que ayudan a imaginar cómo era este lugar cuando miles de personas cruzaban la frontera en tren.

Y ya que has llegado hasta aquí, merece la pena aprovechar la mañana para conocer alguno de los rincones naturales que hay a pocos minutos.

  • Una opción muy sencilla es recorrer el Paseo de los Melancólicos, un camino prácticamente llano, agradable, entre árboles y con buenas vistas del valle, perfecto si viajas con niños, perretes o simplemente no te apetece hacer una ruta exigente.
  • Si prefieres una panorámica espectacular, puedes subir hasta el Coll de Ladrones. La carretera llega muy cerca y el esfuerzo es poco exigente. Desde arriba se entiende perfectamente la ubicación estratégica de la estación y se disfruta de una de las mejores vistas de Canfranc.
  • También merece la pena acercarse a la Cascada de las Negras, un rincón tranquilo al que se llega caminando en poco tiempo. 
  • Y si tienes más ganas de montaña, la zona de Gabardito ofrece varios senderos sencillos entre praderas, bosques y riachuelos. 

Canfranc está tan cerca de Jaca que sería un error no acercarse. 

9. Hacer una ruta hasta un ibón

Así es como se conoce, en Aragón, a los lagos de origen glaciar que se formaron hace miles de años tras el retroceso de los glaciares. Sus aguas, normalmente cristalinas y de un intenso color azul o verde, están rodeadas de montañas y son algunos de los paisajes más espectaculares de la cordillera.

Llegar hasta un ibón suele ser una de las excursiones favoritas de quienes visitan Jaca en verano. Te dejamos aquí nuestros favoritos:

  • Ibón de Anayet, probablemente el más fotografiado. La ruta comienza en el aparcamiento de Anayet, en Formigal, y es de dificultad moderada.
  • Ibones de Astún, una excursión muy popular y apta para la mayoría de senderistas. En verano puedes utilizar el telesilla para ahorrar gran parte del desnivel y disfrutar de un recorrido cómodo entre lagos de montaña: Ibón de Truchas e Ibón de Escalar.
  • Ibón de Piedrafita, uno de los más accesibles y familiares. Se encuentra junto al Parque Faunístico Lacuniacha y ofrece unas vistas preciosas de la Sierra de la Partacua, con la imponente Peña Telera dominando el paisaje.
  • Ibones Azules, dentro del Balneario de Panticosa. Aunque requiere algo más de esfuerzo, es una excursión muy recomendable para senderistas acostumbrados a caminar por montaña.

10. Refrescarse en pozas naturales y cascadas

Si quieres aprovechar toda la naturaleza y el entorno único del Pirineo, puedes darte un baño en las frescas aguas de los ríos del Pirineo. Te dejamos aquí algunos ríos y pozas cerca de Jaca: 

  • Puente de San Miguel, en Jaca
  • Ermita de San Salvador, en Jaca 
  • Presa de Isín, en Sabiñánigo
  • Pozas de Castiello de Jaca 
  • Badinas de la Garcipollera
  • Cascada las Negras, en Canfranc 
  • Pozas de Abi, en Aísa
  • Orós Bajo, en Biescas 

11. Visitar el Monasterio de San Juan de la Peña

A unos 25 minutos de Jaca se encuentra uno de los lugares con más historia de Aragón: el Monasterio de San Juan de la Peña. Construido bajo una enorme roca que parece protegerlo de forma natural, este monasterio es uno de los monumentos más importantes del románico aragonés y está considerado la cuna del antiguo Reino de Aragón. Durante siglos fue panteón real y en él descansaron algunos de los primeros reyes aragoneses, además de desempeñar un papel fundamental en la historia medieval de la comunidad.

Lo que hace realmente especial la visita es su ubicación. El claustro románico, parcialmente excavado bajo la roca, es único en España y está rodeado por un entorno natural espectacular, en pleno Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel. Muy cerca se encuentra también el Monasterio Nuevo, construido tras un incendio que dañó el antiguo cenobio en el siglo XVII, y desde allí parten varios miradores y senderos con unas vistas magníficas del Pirineo y de la Canal de Berdún. 

12. Visitar los pueblos más bonitos del Pirineo

Una de las mejores cosas de alojarse en Jaca es que, en menos de una hora de coche, puedes descubrir algunos de los pueblos con más encanto del Pirineo aragonés. Muchos conservan su arquitectura tradicional de piedra, calles estrechas, iglesias románicas y plazas tranquilas. Son destinos perfectos para una excursión de un día. Algunos de los pueblos que no te puedes perder son:

  • Aínsa, considerado uno de los pueblos medievales más bonitos de España. Su Plaza Mayor porticada, el castillo y las calles empedradas hacen que pasear por su casco histórico sea como viajar varios siglos atrás.
  • Ansó, uno de los pueblos más auténticos del Pirineo y una vez más en la lista de pueblos bonitos de España. Destaca por sus casas de piedra con chimeneas tradicionales, sus balcones llenos de flores y por conservar muchas de sus tradiciones.
  • Hecho, situado en el valle del mismo nombre, es conocido por su riqueza cultural y por ser la puerta de entrada al Parque Natural de los Valles Occidentales. Es un buen lugar para pasear y disfrutar de la arquitectura típica pirenaica.
  • Santa Cruz de la Serós, un pequeño pueblo con un importante patrimonio románico. Aquí se encuentra la iglesia de Santa María, uno de los mejores ejemplos del románico aragonés, y es la parada perfecta antes de visitar el Monasterio de San Juan de la Peña.
  • Torla-Ordesa, considerada la entrada principal al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Sus calles de piedra, las vistas a las montañas y el ambiente montañero la convierten en una visita imprescindible.

13. Montar en bicicleta por el Pirineo

Carreteras de montaña, pistas forestales y rutas BTT convierten Jaca en uno de los destinos favoritos para ciclistas.

También es un lugar muy conocido entre los aficionados al ciclismo de carretera. Descubre más información aquí.

14. Descubre la gastronomía del Pirineo

Una escapada a Jaca no está completa sin sentarse a la mesa. La gastronomía del Pirineo aragonés es contundente, tradicional y está profundamente ligada a los productos de la montaña. Después de un día de montaña, pocas cosas apetecen más que disfrutar de una buena comida.

Entre los platos más representativos destacan las migas aragonesas, las carnes a la brasa, el ternasco de Aragón, las setas de temporada, las chiretas, los boliches de Embún, el jabalí o el ciervo en temporada, además de embutidos artesanos, quesos de la zona y postres tradicionales.

En Jaca y sus alrededores encontrarás desde restaurantes de cocina tradicional hasta propuestas más innovadoras que reinterpretan las recetas de siempre. 

También puedes comer en una borda. Eran antiguas construcciones de piedra donde los pastores guardaban el ganado y el heno durante los meses de verano. Con el paso del tiempo, muchas de ellas se han rehabilitado y hoy son restaurantes con mucho encanto, donde se conserva la arquitectura tradicional y se puede degustar la cocina típica del Pirineo. 

15. Prueba la oferta gastronómica de nuestro restaurante

Como no podría ser de otra forma, te recomendamos cenar en el restaurante El Arrebol, en Jaca. Nuestro restaurante de amplios ventanales está recibiendo comentarios muy positivos desde su apertura y no podemos estar más de acuerdo: parking gratuito para clientes, una completísima vinoteca, cañita bien tirada en la terraza con las mejores vistas a Oroel, cocina creativa con alimentos de la zona y productos locales para chuparse los dedos, un rincón con juguetes para que los peques puedan entretenerse mientras los mayores terminan de comer… ¡Una experiencia gastronómica a prueba de paladares exigentes! Consulta nuestra carta y nuestra selección de vinos

Si estás pensando en comer o cenar en nuestro restaurante, te recomendamos reservar antes. Recuerda que puedes venir a nuestro restaurante, aunque no estés alojado en El Arrebol Comfort Camp. 

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¿Te hemos convencido ya? ¿A qué esperas para reservar un verano inolvidable en Jaca?

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